Dicen que llega y trenza tus cabellos con hilos de plata.
Bebe la leche de tu sexo como niño recién nacido.
Prende fuego en tus pezones.
Te hace cabalgar en su unicornio, hasta tocar el cielo y descender al infierno. En ese
instante divino, dicen, el ojo de su huracán te inunda de sur a norte
y una lluvia torrencial recorre tu paraíso.
Un tornado devastador en tu centro te hace gemir cada medio segundo de segundos.
Así, desmayada de placer, retornas a la tierra como una diosa que ha sido consagrada
con el jugo de todas las manzanas, del árbol prohibido.
Es media noche, espero un duende.
De Arrecife
(Nora Murillo, Octubre, 2011)
Publicado en La Piragua : Revista Latinoamericana de Educación Popular Política. Nº 35 II/2011. Pág. 257. “Género, mujeres y feminismo: Aportes de la educación popular a la lucha de las mujeres”.